Una novela que muestra la mirada contemplativa frente al misterio del mal en nuestra vida.
Contraportada
Una joven de provincias, en busca de su verdadera identidad, convierte este relato en una invitación a sumergirnos en el intangible universo de nuestra alma y en la dificultad que tenemos para comunicar a los demás las verdades más íntimas que la alimentan.
El autor parte de acontecimientos reales con los que modela los distintos personajes de esta novela, que nos enseñan a mirar por debajo de las apariencias hasta alcanzar el lugar donde se decanta el bien y el mal, en la decisiva batalla de la que todos somos hijos y coma así coma nos muestra que solo la autenticidad de nuestra misma vida coma convertida en lenguaje por medio del amor más abnegado, nos permite entregar al otro las palabras que un mundo de prisas y superficialidad ha hecho verdaderamente imposibles.
Presentación
A través del itinerario de una joven que busca su verdadera identidad, la novela afronta el reto que supone adentrarnos en el misterio del mal y trata de ayudarnos a buscar una nueva respuesta a ese misterio. Una respuesta que resulta novedosa, sorprendente y, quizá, escandalosa para nuestro mundo, pero que es tan antigua como la cruz del Redentor.
El mismo título de la obra muestra la dificultad que experimentan sus protagonistas para expresar con palabras la acción de Dios en su vida concreta -y dura-, así como la imposibilidad de comunicar con simples palabras el secreto que habita en el corazón de quien trata de responder al Dios que nos sale al encuentro en cada esquina de nuestra vida. Las palabras que intentan desvelar el misterio de Dios y del hombre siempre tienen el riesgo de convertirse en velo que oculta lo fundamental. Lo mismo que a una mirada rápida y superficial se le oculta la obra de Dios en la historia de cada persona.
Y a pesar de que las palabras se quedan cortas para manifestar lo profundo de Dios y del ser humano, el autor se ha propuesto con este relato de ficción situarnos en el umbral de ese misterio tan inefable como necesario. Merece la pena aprovechar su esfuerzo para descubrir un ejercicio de comunicación aparentemente imposible, quizá por su simplicidad, pero absolutamente fascinante y necesario.